La Psicología Astrológica
Una forma diferente a abordarla a partir del Enfoque Huber
Por Bruno Huber (1930-1999)
La
psicología astrológica es una psicología que se sirve de la astrología como
herramienta de diagnóstico. Se basa fundamentalmente en los conceptos
psicológicos de la psicología profunda pero también en las ideas de la
psicología humanista y de la psicología transpersonal. En cuanto su modelo
conceptual, de lo que más cerca se encuentra es de la Psicosíntesis de
Roberto Assagioli.
A
diferencia de la mayoría de psicologías que parten de los cuadros
patológicos, la psicología astrológica parte de un concepto de ser humano
orgánico, autoregulado y, por lo tanto, subjetivamente sano:
“Sólo está enfermo quien se considera
enfermo”. El tema central del trabajo de la psicología astrológica
es precisamente la búsqueda de las razones por las que una persona “se
siente enferma”.
Las actividades de enseñanza de psicología astrológica y de asesoramiento o
terapéuticas mediante psicología astrológica tienen una motivación muy
clara: incrementar la capacidad de aprendizaje de la persona y estimular su
propio pensamiento evitando ofrecerle recetas y soluciones prefabricadas. En
otras palabras, se trata de poner a disposición de la persona una
herramienta eficaz que la ayude a conocerse a sí misma. El autoconocimiento
se traduce directamente en más libertad, creatividad y alegría de vivir.
Una de las características más importantes de la psicología astrológica es
el enfoque holístico (global) de los problemas del ser humano. Esta
particularidad no sólo se tiene en cuenta en el modelo conceptual
psicológico sino también en la selección y en la utilización de las técnicas
astrológicas.
La
metodología empleada debe satisfacer la exigencia básica de que todas sus
partes armonicen de forma complementaria entre sí. Así pues se trata de un
método integrado y completo (lo cual no significa que esté cerrado a nuevos
desarrollos y perfeccionamientos). Esta es la razón de que se haya
descartado la inclusión de técnicas de astrología tradicional que, si bien
desde el punto de vista lógico pueden ser válidas por sí mismas, dentro de
la globalidad de la metodología serían difícilmente integrables y quedarían
como partes aisladas. Son sobre todo técnicas que pueden disminuir la
libertad y la independencia del ser humano, o que producen un “efecto lupa”
y, de este modo, distorsionan las proporciones de la imagen del ser humano.
Las técnicas descartadas son fundamentalmente técnicas de predicción, tanto
clásicas como modernas. Estas técnicas, que sin duda funcionan de forma
puntual, normalmente formulan los acontecimientos como algo que nos viene
desde el mundo exterior. En cambio, la psicología astrológica sostiene que,
en realidad, las fuerzas que determinan cómo se perciben de forma subjetiva
los acontecimientos externos, cómo se experimentan, cómo se valoran y como
se responde a ellos son las experiencias o vivencias del mundo interior de
la personalidad. Estas experiencias del mundo interior pueden trazarse y
comprenderse mediante una técnica denominada Progresión de la Edad. La
Progresión de la Edad o Punto de la Edad es una especie de reloj que se pone
en marcha en el momento del nacimiento de la persona y avanza por la carta
natal indicando cómo la persona se interesa por las distintas áreas de su
carta en el transcurso de su vida y como, de esta forma, va conformando su
carácter.
En
la selección de los medios técnicos también ha influido considerablemente
una importante exigencia orgánica: la simplificación. Uno de los rasgos
principales del intelecto del ser humano de hoy es el pensamiento causal
lógico-lineal: un pensamiento que funciona de forma esencialmente analítica.
Este tipo de pensamiento tiende a la descomposición del todo en sus partes,
esto es, a la concentración en los detalles y a la pérdida de la visión
global. El empleo de un gran número de técnicas no resuelve los problemas de
interpretación: en realidad, complica más la interpretación. En astrología,
muchas veces se enseña que una interpretación es correcta sólo si se puede
confirmar con varias técnicas diferentes. En cambio, el principio de la
psicología astrológica es totalmente opuesto: si se utilizan varias técnicas
para obtener claridad, indica que no se han aprovechado suficientemente los
medios primarios.
En
este sentido, en psicología astrológica, los elementos primarios están
claramente delimitados: son los mencionados por Ptolomeo, que pueden
clasificarse en cuatro niveles:

Las definiciones de estos (pocos) elementos son muy precisas y en la
interpretación se utilizan de forma muy consecuente, teniendo siempre muy
presente el nivel existencial del que se trata (de los cuatro mencionados).
A continuación se enumeran algunas de las principales características del
método:
Una representación gráfica clara
del dibujo de la carta natal como requisito necesario para la percepción
sensorial de la singularidad de la carta y de sus proporciones. Cada uno de
los elementos (niveles) mencionados antes tiene su propio espacio asignado
en el dibujo y, además, se emplean colores que permiten obtener rápidamente
una visión global de la distribución de cualidades.

Delimitación
de los significados de los planetas.
La experiencia de muchos años ha permitido ir reduciendo cada vez más la
formulación del significado de los símbolos planetarios hasta llegar a sus
contenidos esenciales, de forma que ya no se producen solapamientos entre
las definiciones planetarias. Esto ha sido estrictamente necesario para
poder realizar la investigación, de lo contrario se producían imprecisiones
que imposibilitaban la obtención de resultados claros.
Figuras de aspectos.
La interpretación de los aspectos individuales se ha mostrado problemática:
la aplicación secuencial de las definiciones de los aspectos puede plantear
incongruencias e incluso contradicciones irresolubles en la interpretación.
Por lo general un planeta no recibe un sólo aspecto sino que está unido a
dos o más planetas mediante varios aspectos. Estos aspectos deben
interpretarse como unidos, puesto que los aspectos individuales que forman
parte de una figura se influencian mutuamente. Pero fusionar conceptualmente
las diferentes interpretaciones individuales de aspectos es algo
prácticamente imposible. La solución de este problema está en la
consideración del hecho de que las figuras de aspectos (figuras
triangulares, cuadrangulares y de más ángulos) tienen su propio significado
independientemente de los planetas. Las figuras actúan a modo de
supraconcepto para los planetas contenidos en las mismas. Por eso, en
psicología astrológica, la carta natal se interpreta fundamentalmente a
partir de la estructura de aspectos. Los planetas, los signos y las casas se
interpretan en un segundo nivel como órganos de ejecución y áreas de
actuación. De esta manera, la interpretación ofrece una imagen proporcionada
de la persona (una imagen global del carácter).
Curva de intensidad.
Una amplia investigación a puesto de manifiesto que en cada casa existe una
curva de intensidad, similar a una curva senoidal, que indica la intensidad
del efecto (la fuerza de la actuación) de un planeta según su posición en la
casa. El máximo de esta curva se encuentra en la cúspide y el mínimo en el
punto indicado por la sección áurea, llamado Punto de reposo. Esta curva
proporciona una información precisa sobre las energías disponibles y, en
consecuencia, utilizables en la vida, de cada planeta. Esta información es
imprescindible para poder realizar un diagnóstico psicológico diferenciado.
El
horóscopo de las casas, los cálculos dinámicos y el cuadrante dinámico
son innovaciones cuyo desarrollo ha sido posible gracias al descubrimiento
de la curva de intensidad. Estos elementos permiten realizar una
diferenciación nada fácil de hacer en psicología: permiten distinguir por
una parte el comportamiento innato (la disposición hereditaria o genética) y
por otra el comportamiento aprendido (la educación, la influencia del
entorno, el condicionamiento).
Estos instrumentos proporcionan la clave para abordar uno de los principales
grupos de problemas psicológicos: los conflictos y las presiones que se
producen en la infancia y en la adolescencia debido al contraste entre los
esfuerzos educativos de los adultos, típicos del entorno, y los rasgos de
carácter originarios y congénitos del niño. Esta definición puede ajustarse
mucho más teniendo en cuenta el espacio familiar personal.
El
modelo de familia,
determinado por las posiciones del Sol, la Luna y Saturno en la carta natal,
muestra la experiencia subjetiva del niño en lo referente a la relación con
sus padres o, en su caso, con las personas o instituciones que, a modo de
sustitución, hayan desempeñado este papel. Permite comprender el tipo de
unión con el padre y con la madre, así como posibles trastornos en la
relación con el otro sexo que pueden exteriorizarse en problemas de relación
de pareja. Aquí se encuentran también las verdaderas raíces de la relación
personal con el poder y con la sociedad.
De
esas mismas posiciones también se deduce el modelo de roles de la
personalidad en el adulto. La identidad y la integridad de la persona en sus
tres niveles (mente, emociones y cuerpo) se van formando en la infancia
sobre la base de la experiencia del modelo de familia (roles de padre, madre
e hijo). Esto puede deducirse de las posiciones del Sol, la Luna y Saturno
en la carta, y de los aspectos entre ellos.
En psicología
astrológica se suele trabajar con tres cartas: la carta base o radix, la
carta de casas y la carta del Nodo Lunar. Este último incorpora la dimensión
del inconsciente que Jung describió como “sombra”.
Hasta aquí se han
descrito en una forma muy somera las ideas fuerza que definen al Enfoque
Huber como un método que utiliza las herramientas básicas de la astrología
tradicional a modo de mapa de ruta para guiar al asesor y al consultante en
el intento de develar algunos de los misterios mejor guardados del fenómeno
humano.
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